En declaraciones a LU 33, García explicó que este fenómeno responde a un ciclo climático que suele repetirse cada 9 o 10 años, agravado por condiciones meteorológicas particulares: "En marzo del año pasado llovió mucho y eso hizo que se empastaran todos los campos; después comenzó una sequía que dura hasta hoy".
Además, el funcionario destacó el impacto del cambio climático, señalando que los vientos, que antes eran característicos del mes de agosto, ahora se presentan durante todo el año, lo que facilita la propagación explosiva de las llamas.
Mapa del fuego: un conflicto repartido
Si bien los focos han afectado a gran parte de la provincia, García detalló las zonas más comprometidas hasta el momento:
Oeste: Santa Isabel, La Pastoril y Emilio Mitre (donde los fuegos son particularmente rápidos).
Sur: Jacinto Arauz, Bernasconi y Cuchillo Có.
Centro: Valle Daza, Quehué y El Meauco.
La responsabilidad del productor
Uno de los puntos más firmes de García fue la falta de prevención en algunos establecimientos rurales. Si bien las picadas perimetrales suelen estar en condiciones, el director advirtió sobre la ausencia de picadas internas.
"Ayuda mucho tener las picadas internas que dividen el campo. A lo mejor se puede evitar que, en vez de quemarse cuatro cuadros, se queme uno solo. Es responsabilidad del propietario tener las condiciones adecuadas, como uno las tiene en su casa", sostuvo el director de Defensa Civil.
García se refirió también a los recientes incendios en las cercanías de Santa Rosa, específicamente en el predio del Aeropuerto y en el barrio Ara San Juan. En ambos casos, el funcionario descartó causas naturales (como rayos) y apuntó a la intencionalidad o negligencia: "Estimamos que ha sido un hecho intencional o alguien jugando con fuego. No se toma conciencia del daño; al enviar un brigadista, un policía o un bombero, ya se está corriendo un riesgo desde que se suben a la unidad".